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V Foro de Ministros de Cultura y Encargados de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe
 
Plan de Acción
1.- INTRODUCCIÓN

El Plan de Acción para el período 1992-1993, aspira a ser fiel intérprete del espíritu y la letra que ha predominado en las reuniones, precedentes, que se ha caracterizado por una decidida voluntad política de llevar a cabo el proceso de integración cultural de la región. Hemos revisado para ello toda la documentación y los planes de acción elaborados desde la Reunión de Brasilia hasta La Habana, así como los textos producidos en los mecanismos y organismos de distinta índole que actúan en el campo internacional (CELC, MERCOSUR, SELA/PLACART, el CERLALC, SELVA, ALADI, UNESCO, PGI, FIPC)., y los acuerdos y resoluciones de las reuniones especiales acordadas por mandato de los Encuentros de Ministros, y se han recogido las propuestas que cada país ofrece como un espacio para la concurrencia, el aprendizaje, el intercambio y la posibilidad de desarrollar iniciativas conjuntas para la integración.Este examen retrospectivo se hizo para organizar el Plan en dos grandes capítulos: el primero recoge dos aspectos que están íntimamente relacionados, el Marco para la acción y los Proyectos Estratégicos para la integración; el segundo presenta la Oferta Cultural propuesta por aquellos países que aportaron su información en el V Encuentro.

2.- MARCO PARA LA ACCIÓN

El fin de siglo viene acompañado de grandes transformaciones y de una crisis que ha conducido a la humanidad a una revalorización de la cultura y sus distintos componentes, como factor de compenetración entre los hombres, de integración de los pueblos y de apoyo esencial para el logro de los frutos del desarrollo. Esta toma de conciencia acerca del papel relevante de la cultura en los procesos sociales y la relación entre los pueblos del mundo, fue reconocida y acogida en las Cumbres de Presidentes y jefes de Estado, quienes han convocado a la creación de una comunidad de naciones en pro de la integración y desarrollo de la región; señalando además, que el enorme potencial de la Cultura y las Artes de Latinoamérica y el Caribe puede también convertirse en una fuerza dinámica y factor elemental para nuestra integración.

Pero no sólo en estos Foros de alta jerarquía política se ha abordado y discutido esta preocupación, sino que también ha sido considerado por los organismos especializados, que a nivel internacional atienden los temas referidos a la cultura, como es el caso de la UNESCO en la XLIII Reunión de la Conferencia Internacional de Educación, la cual analizó las contribuciones de la Educación al Desarrollo Cultural y produjo la recomendación No. 78, dirigida a los Ministros de Educación y de Cultura de los Estados Miembros.Nuestros Encuentros de Ministros, por otra parte, desde su primera Reunión de Brasilia han apuntado estas dos variables como componentes del desarrollo. En la Declaración de Brasilia se destaca expresamente a la Cultura como instrumento de integración y desarrollo regional, estableciéndose que es en su ámbito y de manera específica donde se logra la identidad común de nuestros pueblos y la posibilidad de afirmar una conciencia solidaria entre ellos.

En esa misma reunión, fue relevante la declaración de los países de habla inglesa del Caribe, quienes entre otros aspectos afirmaron que el proceso de integración tiene que incluir el reconocimiento y el derribamiento gradual de las barreras histórico-culturales que obstaculizan el camino de la integración total de América Latina y el Caribe. Ese proceso tiene que comenzar con nosotros. La práctica de la integración debe ir depurándose en foros como éstos donde aquellos de nosotros a quienes, afortunadamente o desafortunadamente, nos han encomendado la tarea de ayudar a crear un nuevo orden mundial, nos reunimos a nombre de todos los países latinoamericanos y caribeños.

En la reunión de Mar de Plata, encontramos una referencia directa entre Cultura e Integración, bajo el lema “Abrir el Diálogo con todos”, cuando se afirma que nuestra diversidad, lejos de ser un estigma, es una verdadera riqueza de América Latina y el Caribe, y es además configuradora de nuestra identidad entendida no como una esencia inmutable que subyace a nuestra actualidad, sino como la fusión de los que subyace sumado a procesos de identificación permanentes que nos permiten ir encontrando en el camino de la integración esos elementos significativos que nos hacen reconocernos con los mismos. Y no sólo en el diálogo entre nuestros pueblos de América Latina y el Caribe sino en el diálogo con todos los pueblos del mundo.

En la Carta de México sobre la Unidad de Integración Cultural Latinoamericana y caribeña, se asevera que los desafíos que debe vencer América Latina son, en definitiva, netamente culturales, y se manifiesta que el bienestar de los hombres y mujeres de América Latina y el Caribe, la autodeterminación, la solidaridad y la convivencia pacífica y democrática en la región no son sólo producto de ciertas condiciones económicas y políticas, sino que también requieren de la movilización armónica de las voluntades plurales de los individuos y los grupos. La clave de dicho consenso se encuentra en un proyecto cultural que integre y dé sentido a las diversas actividades sociales.

El discurso inaugural del IV Encuentro celebrado en La Habana, nos permite encontrar otras orientaciones para la estrategia que anima esta reunión: “ si el camino hacia la unidad política es todavía más dilatado y los obstáculos pueden resultar de mayor envergadura, ¿qué duda cabe de que un importante paso en la imprescindible e inevitable unidad de nuestros pueblos ha de ser dado en el terreno de la Cultura, de las ideas, de la identificación espiritual?”.

Estas reiteradas y calificadas consideraciones nos sirven como elementos catalizadores para impulsar nuestros propios proyectos.

La cultura no existe sin el hombre y por lo tanto el énfasis debe hacerse en él, para elevar su calidad espiritual y profesional.

Aspiramos que en Caracas se consoliden proyectos estratégicos asociados a una manera de operar que cuente con una mayor participación de organismos internacionales y mecanismos regionales de integración políticos o económicos ya existentes, que permitan generar plataformas, las cuales desde distintos ángulos, coadyuven a los propósitos de la integración, articulando los distintos planos de este proceso. Esto es posible concretarlo a través de las siguientes líneas estratégicas.

- La formación del Recurso Humano que acciona dentro del sector cultural en sus múltiples instancias, desde su preparación hasta su profesionalización.

- La creación de un Sistema de Legislación Cultural que ordene, perfeccione y armonice los cuerpos normativos de la región.

- La identificación de recursos financieros en función de los proyectos a través de un Sistema Regional.

- El diseño y puesta en práctica de mecanismos que faciliten la comercialización de los bienes y servicios de índole cultural.

- El desarrollo de la comunicación y el procesamiento técnico de la información como medio para facilitar la integración.

- La articulación en una vasta red que asocie a centros e instituciones nacionales e internacionales de diversa naturaleza para la realización de grandes proyectos estratégicos.

- La preocupación por la dimensión tecnológica en la cultura, así como el conocimiento y difusión del pensamiento actual de América Latina y El Caribe.

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